domingo, 1 de enero de 2012

Para leer después de mi partida(o llegada)



La sensación de vivir un tiempo sin tiempo .Con el peso de una vivencia intensa atravesando siglos, pero siempre concientes de un destino inexorable y final. Que no asusta, pero que nos alerta del fin después de tantas luchas y batallas diarias. A veces con ambiciones desmedidas en procura de alcanzar la prosperidad, éxitos, poder y porque no la felicidad total, para sí y nuestros amores familiares.

Y siempre nos inquietó sobre cuando y en que momento podemos empezar a despedirnos de este nuestro paso por la vida, en el que muchos ya se fueron sin llegar a preguntárselos..

Llega un momento en que sabemos ser imposible llegar a vivir por ejemplo 30 años más, cuando se pisan los 70. Y para quien vivió tantos, 5 ó 10 años, son mañana. Y en este momento hoy es lo más importante que tenemos .Mañana puede ser el punto de llegada (o partida).

Y llegar no siempre es signo de victoria aún cuando signifique el final de un fracaso.

De cualquier forma es algo que huye a nuestra voluntad y al mundo que nos rodea, donde a cada segundo se producen muchas partidas y llegadas.

Vivir un tiempo sin tiempo .Vivir hoy. El futuro puede no llegar a tener mañana.

Son pocos los segundos necesarios para recorrer años de nuestra prolongada existencia, atravesando todos los estados sensitivos de nuestro ser. Alegrías y tristezas. Rencores, odios y amores. Lluvias y días de sol. Sonrisas y caras serias. Pantalón corto y el largo. Castigos y elogios..Piedras y flores. Un rápido sueño de realidades despiertas.

Dejamos al costado del camino, muchas ilusiones y proyectos que quizá, otros aprovecharon o desperdiciaron. Dejamos plantas que nacieron de nuestras semillas y que en el inicio de sus vidas les dimos todo lo que podíamos y algo más, pero que ahora crecen y continúan su propio viaje, separado del nuestro ya prontos a desembarcar.

Amamos y mucho No fuimos perfectos pero siempre nos enorgullecemos por intentar una entrega total y sincera.

Tratamos y muchas veces fracasamos en ser ejemplo para muchos. Si nuestros escasos aciertos de todos modos llevaron alegrías y marcaron rumbos para algunas personas que así lo reconocieron. Y nos fueron gratos.

Preferimos transitar por la vida, pecando de ingenuos a tener que transportar hipocresía en nuestras actitudes cotidianas.

Por fin, estamos seguro que nos llevamos de esta vida, toda la vida que en estos años llevamos y eso ya nos gratifica.

Ya estamos prontos para partir(o llegar).


Enero 2012